Me pica el ojo

Cuando tengo sueño y estoy a punto de chancar la cabeza contra el teclado, una molestia que casi podría pasar desapercibida se empieza a presentar con una devastadora frecuencia: me comienza a picar el ojo.

A mí me han dicho que el ojo pica cuando se te ha metido algo ahí, cuando tienes conjuntivitis, cuando vas a llorar o cuando ves un alien pasar. No sé si a alguien más le pasa, pero a mí me pica el ojo cuando tengo sueño.

Probablemente no es que tenga sueño. Tal vez estoy tan cansado que se me metió algo al ojo y no me di cuenta y esa infección me trajo un cuadro extraño de conjuntivitis que se cura con el sueño y por la inflamación me dieron ganas de llorar y todo estaba tan borroso que me pareció ver un alien. Sí, probablemente es todo eso antes que algo tan simple como el sueño, pero me gusta creer que soy un poco común y que simplemente es una reacción normal en la gente con sueño.

Pero: ¿Merece la pena dormir para curar algo tan simple como un poco de comezón en el ojo? Ciertamente, no lo creo.

Con todo esto no quiero decir que no me gusta dormir, en realidad me gusta mucho y en el colegio siempre decía que mi actividad favorita era dormir cuando nos presentábamos todos el primer día de clase. Un poco cliché tal vez, pero le arrancaba una que otra sonrisa a ciertas gentes. Pero por ahora no quiero dormir, tal vez porque de cierto modo me gusta sentirme útil al aliviarme momentáneamente de la comezón o porque estoy tan aburrido de seguir el esquema de “los jueves duermo antes de las 11 para llegar temprano a clase” que prefiero antes descubrir la forma de justificar estas insaciables ganas de rascarme el párpado con uno que otro tema relacionado con aliens (aunque esto último parezca una entelequia por ahora).

Es abrumador saber que aquella comezón en el ojo, motivo de apagar todo e irme a dormir, es ahora una excusa para huir de mis pesadillas. Aunque tal vez la verdadera pesadilla está en estar despierto y debería huir de una realidad horrible para entrar a una irrealidad simplemente fea. Supongo que no hay forma de hallar una salida en la cual no me sienta mal. Lo cierto es que este monitor ha sido un salvador muchas veces de mis momentos de debilidad y si a alguien (algo) le puedo ser fiel para cuando esté desconsolado es al monitor de mi computadora, aunque probablemente sea el principal causante de la condenada comezón. Yo solo quiero mi alien, mi poquito de magia/irrealidad/fantasía que le da un sentido curioso y divertido a una situación incómoda, lo suficiente como para magnificarse y quitarme el sueño. Yo sé que ese alien está por ahí, solo que aun no encuentra la forma de aparecer. Tal vez en un sueño, tal vez en una pesadilla, lo cierto es que por ahora solo me rascaré el ojo a ver si aparece a decirme que fue su culpa (o que no lo fue), a ver si nos reímos un rato.

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