Ganas de vivir

Comenzaré mirando al muchacho que se sienta al costado mío. Elegante, con una mirada ligeramente nostálgica, cabellos delgados que se verán bien incluso cuando se pongan grises, un metro setenta y algo. Pero eso es solo una descripción física. Ahora volteo un instante para ver a la chica que acaba de subir. Un lunar en el mentón y otro cerca de la nariz. Me gustan sus ojos café, se parecen mucho a los ojos de cualquiera, pero ella mira por la ventana y eso hace que brillen un poco, de una manera curiosa. No me sonríe a mí ni a la ventana, pero supongo que tiene una linda sonrisa. Eso también es una descripción física. Hay pocas personas en un bus tan grande, esto no es algo normal en Lima, pero a todos los veo con los mismos ojos. No sé si ese muchacho está enamorado de alguien, si extraña a alguien, si ha perdido las ganas de vivir. La chica también es un misterio. No sé si conversaría conmigo, si tiene un gato o un perro, si quiere hacer algo antes de irse a dormir. ¡Normal! ¡Normal! Me digo a mí mismo: es normal no saber lo que pasa con las otras personas. Ahora yo miro hacia la ventana y mi mentira no puede seguir. Veo el reflejo tenue de mi rostro, ojos oscuros, la barba descuidada, el cabello despeinado, lunares cafés, pestañas largas, labios secos, cejas comunes, lentes, etcétera. También es una descripción física y no puedo ver más allá de eso. No sé si quiero conversar con alguien hasta las doce, no sé si tengo planes para mañana, no sé si extraño a alguien o si mis piernas preferirían caminar antes que estar dentro del bus. Si estoy feliz con las cosas que hago, es un misterio. ¿Tengo confianza en mí? No lo sé. ¿Quiero estar solo a la hora del almuerzo? No lo sé. Manos flacas y mucho pelo en los brazos es lo único que veo. Un jean gastado, lentes mal atornillados. No sé qué música me gusta, no sé si quiero cantar o que me canten entre risas. ¿Limonada o naranjada? Cualquiera. ¿Empanada de queso o mixta? Cualquiera. Antes me alegraba poder confiar en mí, la única persona que me conocía. Hoy me veo en “automático” y no sé si quiero dejar de serlo o si prefiero quedarme así.

El muchacho abandona el bus en el paradero de la Avenida Perú. Un lugar inhóspito para alguien tan bien vestido (pienso). Volteo a ver a la chica, está sentada con alguien más. No parecen conocerse, pero ella voltea a mirarlo de vez en cuando. Sube un niño y se pone a cantar. No lo escucho, pero le compro dos chocolates. Le ofrezco uno de los dos que acabo de comprar y me agradece con susto, pero no lo recibe. El niño llega al asiento de la pareja y el chico compra dos chocolates. Ofrece uno a la chica y ella agradece con tristeza. Se miran un rato y se abrazan. Luego se quieren. Luego se piden perdón y se duermen juntos. Quizá lo estoy pensando demasiado.

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